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o tempo de uma gaveta aberta
é o tempo de uso de uma gaveta aberta
é o tempo de uma gaveta em uso
agora fechada a gaveta guarda
o tempo para trás levou
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érica zíngano | francine jallageas | ícaro lira | lucas parente

sexta-feira, 14 de agosto de 2009

Paisajes

Tren y cine. Uno hace viajar el cuerpo, el otro el espíritu, pero ambos, sobre todo, hacen viajar a los ojos... Un viaje en tren es ya una película, un travelling perecedero que pasa delante de los ojos de un solo espectador, y del que se ha perdido el negativo. Los hermosos films y viajes en tren abren los ojos y el corazón y crean aventuras en el espacio y en el tiempo. Son los dos grandes educadores, es por ello que ambos son especies en extinción.
Wim Wenders en el prefacio a D. Corinaulty R. Viry-Babel, Travellings du rail, París, Denoël, 1989.

quinta-feira, 13 de agosto de 2009

Garcia Marquez não podia compreender, em 81, que o remédio mais eficaz pro medo de avião não é o álcool, os livros, o banheiro e nem o sexo, e sim filmar, pegar a mini-dv e filmar, a turbulência, a paisagem, pra não sentir-se perturbado. 

quarta-feira, 12 de agosto de 2009

Remedios para volar

Gabriel García Márquez

EL PAÍS - Opinión - 24-02-1981


Una vez más he hecho el disparate que me había propuesto no repetir jamás, que es el de dar el salto del Atlántico de noche y sin escalas. Son doce horas entre paréntesis dentro de las cuales se pierde no sólo la identidad, sino también el destino. Esta vez además fue un vuelo tan perfecto que por un instante tuve la certidumbre de que el avión se había quedado inmóvil en la mitad del océano e iban a tener que llevar otro para transbordarnos. Es decir, siempre me había atormentado el temor de que el avión se cayera, pero esta vez concebí un miedo nuevo. El miedo espantoso de que el avión se quedara en el aire para siempre.En esas condiciones indeseables comprendí por qué la comida que sirven en pleno vuelo es de una naturaleza diferente de la que se come en tierra firme. Es que también el pollo -muerto y asado- va volando con miedo, y las burbujas de la champaña se mueren antes de tiempo, y la ensalada se marchita de una tristeza distinta. Algo semejante ocurre con las películas. He visto algunas que cambian de sentido cuando se vuelven a ver en el aire, porque el alma de los actores se resiste a ser la misma y la vida termina por no creer en su propia lógica. Por eso no hay ninguna posibilidad de que sea buena ninguna película de avión. Más aún: cuando más largas sean y más aburridas, más se agradece que lo sean, porque uno se ve forzado a imaginarse más de lo que ve y aun a inventar mucho más de lo que se alcanza a ver, y todo eso ayuda a sobrellevar el miedo.

Semejantes remedios son incontables. Tengo una amiga que no logra dormir desde varios días antes de embarcarse, pero su miedo desaparece por completo cuando logra encerrarse en el excusado del avión. Permanece allí tantas horas como le sean posibles, leyendo en un sosiego sólo comparable al del ojo del huracán, hasta que las autoridades de a bordo la obligan a volver al horror del asiento. Es raro, porque siempre he creído que la mitad del miedo al avión se debe a la opresión del encierro, y en ninguna parte se siente tanto como en los servicios sanitarios. En los excusados de los trenes, en cambio, hay una sensación de libertad irrepetible. Cuando era niño, lo que más me gustaba de los viajes en los ferrocarrilesbananeros era mirar el mundo a través del hueco del inodoro de los vagones, contar los durmientes entre dos pueblos, sorprender los lagartos asustados entre la hierba, las muchachas instantáneas que se bañaban desnudas debajo de los puentes. La primera vez que subí a un avión -un bimotor primitivo de aquellos que hacían mil kilómetros en tres horas y media- pensé, con muy buen sentido que por el hueco de la cisterna iba a ver una vida más rica que la de los trenes, que iba a ver lo que ocurría en los patios de las casas, las vacas caminando entre las amapolas, el leopardo de Hemingway petrificado entre las nieves del Kilimanjaro. Pero lo que encontré fue la triste comprobación de que aquel mirador de la vida había sido cegado y que un acto tan simple como soltar el agua implicaba un riesgo de muerte.

Hace muchos años superé la ilusión generalizada de que el alcohol es un buen remedio para el miedo al avión. Siguiendo una fórmula de Luis Buñuel, me tomaba un martillazo de Martini seco antes de salir de la casa, otro en el aeropuerto y un tercero en el instante de decolar. Los primeros minutos del vuelo, por supuesto, transcurrían en un estado de gracia cuyo efecto era contrario al que se buscaba. En realidad, el sosiego era tan real e intenso que uno deseaba que el avión se cayera de una vez para no volver a pensar en el miedo. La experiencia termina por enseñar que el alcohol, más que un remedio, es un cómplice del terror. No hay nada peor para los viajes largos: uno se calma con los dos primeros tragos, se emborracha con los otros dos, se duerme con los dos siguientes, engañado con la ilusión de que en realidad está durmiendo, y tres horas después se despierta con la conciencia cierta de que no ha dormido más de tres minutos y que no hay nada más en el futuro que un dolor de cabeza de diez horas.

La lectura -remedio de tantos males en la tierra- no lo es de ninguno en el aire. Se puede iniciar la novela policiaca mejor tramada, y uno termina por no saber quién mató a quién ni por qué. Siempre he creído que no hay nadie más aterrorizado en los aviones que esos caballeros impasibles que leen sin parpadear, sin respirar siquiera, mientras la nave naufraga en las turbulencias. Conocí uno que fue mi vecino de asiento en la larga noche de Nueva York a Roma, a través de los aires pedregosos del Artico, y no interrumpió la lectura de Crimen y castigo ni siquiera para cenar, línea por línea, página por página; pero a la hora del desayuno me dijo con un suspiro: «Parece un libro interesante». Sin embargo, el escritor uruguayo Carlos Martínez Moreno puede dar fe de que no hay nada mejor que un libro para volar. Desde hace veinte años vuela siempre con el mismo ejemplar casi desbaratado deMadame Bovary, fingiendo leerlo a pesar de que ya lo conoce casi de memoria, porque está convencido de que es un método infalible contra la muerte.

Siempre pensé que no hay un recurso más eficaz que la música, pero no la que se oye por el sistema de sonido del avión, sino la que llevo en un magnetofón con auriculares. En realidad, la del avión produce un efecto contrario. Siempre me he preguntado con asombro quiénes hacen los programas musicales del vuelo, pues no puedo imaginarme a nadie que conozca menos las propiedades medicinales de la música. Con un criterio bastante simplista, prefieren siempre las grandes piezas orquestales relacionadas con el cielo, con los espacios infinitos, con los fenómenos telúricos. «Sinfonías paquidérmicas», como llamaba Brahms a las de Bruckner. Yo tengo mi música personal para volar, y su enumeración sería interminable. Tengo mis programas propios, según las rutas y su duración, según sea de día o de noche, y aún según la clase de avión en que se vuele. De Madrid a Puerto Rico, que es un vuelo familiar a los latinoamericanos, el programa es exacto y certero: las nueve sinfonías de Beethoven. Siempre pensé -como he dicho antes- que no había un método más eficaz para volar hasta esta semana de mi infortunio, en que un lector de Alicante me ha escrito para decirme que ha descubierto otro mejor: hacer el amor tantas veces como sea posible en pleno vuelo. De esto -como en las telenovelas- vamos a hablar la semana entrante.

terça-feira, 11 de agosto de 2009

praia do futuro

quintino cunha

93 . tinha um terreno baldio a esquerda com vacas e sinos no pescoço que depois virou um supermercado-tocantins que tinha apartamentos iguais em cima. o giovanni era caixa de lá há vida todo ele um dia levou um tiro no ombro e contínuo vendendo xilitos.giovanni tinha um sorriso paternopederesta daqueles sem filhos. o outra bala pegou no muro da calçada do supermercado. passei boa parte da minha infância usando aquela bala no muro como trave do gol. eu jogava de camisa.a bala deixou rachaduras e tinha três aréolas. um ano depois fui morar em cima do supermercado dois depois minha avô deixou sua casa com jardim de caracois para virar vizinha de apartamento igual .

« La cartographie des émotions populaires – UrbanMobs / Ubique »

<<< . . . émotions mobiles à la carte . . . >>>
http://vodpod.com/watch/1276254-urbanmobs-motions-mobiles-la-carte
“Paris é um centro, entende, uma mandala que é preciso percorrer sem dialética, um labirinto onde as  fórmulas pragmáticas só servem para a gente se perder. Então, um cogito que seja como respirar Paris, entrar em Paris, deixando que Paris também entre em nós, neuma e não logos ”.

Julio Cortázar. Rayuela.

 

“it is no accident that propels people like us to Paris. Paris is simply an artificial stage, a revolving stage that permits the spectator to glimpse all phases of the conflict. Of itself Paris initiates no dramas. They are begun elsewhere. Paris is simply an obstetrical instrument that tears the living embryo from the womb and puts it in the incubator. Paris is the cradle of artificial births. Rocking here in the cradl each one slips back into his soil: one dreams back to Berlin, New York, Chicago, Vienna,  Minsk, Vienna is never more Vienna than in Paris.  Everything is raised to apotheosis. The cradle gives up  its babes and new ones  take their places. You can read here on the walls  where Zola  lived and Balzac  and Dante and Strindberg  and everybody  who ever was anything. Everyone has lived here some time or other. Nobody dies here. . . . . 

Henry Miller. Tropic of Cancer.

A partir del final del siglo XVIII, el instinto de camaradería ya no emanará de las prácticas de la comunidad sino del hecho de ser un nómada.  De este modo, el aislamento, el silencio y la soledad esenciales se convertirían en mensajeros de la naturaleza y de la comunidad, frente a los rigores, la fría abstinencia y la seguridad egoísta de la sociedad ordinaria.
Raymond Williams, The Country and the City.
Si encontramos poesía en la gasolinera y en el motel, si nos atrae el aeropuerto o el vagón de tren, tal vez sea porque, a pesar de las limitaciones y las incomodidades arquitectónicas, a pesar de sus colores chillones y su agresiva iluminación, sentimos de manera implicita que estos lugares aislados nos proporcionan un escenario material para desarrollar una alternativa a la seguridad egoísta, a los hábitos y al confinamiento del mundo ordinario y bien arraigado. 
Alain de Botton, El Arte de Viajar.
I mean, don't forget the earth's about five thousand million years old, at least. Who can afford to live in the past? .(The Homecoming, Harold Pinter).

.The weather will not change.

fragmentos de una conversación

Yo: pero los chochos son pelados
  todos
  hay un dicho aqui:
  "las chicas de barcelona tienen el chocho pelado"
  pero las nordicas...
  todas peladas
  TODAS
20:47 Él: eso es enfrentar el frio con la herida
  valentia pura
  media naranja
  demanda sexual
20:48 es tener la cabeza abajo, por media hora, para chupar una concha, un pene.. hasta estancar la sangre
20:49 que bien!
  te estas enamorando?Yo: enamorado no [...]
Yo: es un corto
  un corto
  que hizo cuando estuvo deprimido
  porque le acusaran de antisemita
  sabes?
  y estuvo por meses en su casa... escribiendo... llamando personas...
  y en este corto filma a si mismo
  es fassbinder actuando a fassbinder
  desnudo
  lleno de cocaina
  olendo coca
  con su novio
  y entrevistando su madre
  !!! [...]
Yo: la frasis que probablemente pondré en el inicio (cuando aparece un cartel despues del primer plano) esesta:
  “What sphinx of cement and aluminium bashed open their skulls and ate up their brains and imagination?” – allen ginsberg.
  la esfinge es la tele... por supuesto ÉL: me recuerda a una de leonardo da vinci "voglio fare miracoli" (quiero hacer milagros! ), esto lo dijo en su primera incision de carne humana, al ver el cuerpo por dentro
 sinopsis. "Leopardo duerme en sus amapolas el pensamiento " (Leopard sleeps in the poppies the thought) Gonzalo Rojas
21:21 tambien me acorde de esta, fue la sinopsis de la conducta debida
21:22 una sinopsis posterior, totalmente errada
21:23 Yo: voy apuntarlas
  pero todavia la de querer hacer milagros y la de guinsberg....
21:28 Él: has visyo straub querido?

segunda-feira, 10 de agosto de 2009

desvio pode entrar na capa mão-mapa

como nome, não como imagem
bez


.